En los diarios de guerra en el Madrid republicano (España sufre, editorial Renacimiento, 2008, prólogo de Andrés Trapiello) de Carlos Morla Lynch, puede leerse (anotación del cinco de agosto del 36):
"Hace dÃas los periódicos publicaron un manifiesto firmado por los más excelsos intelectuales: Gregorio Marañón, José Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Marichalar, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, etc., protestando de la rebelión y colocándose resueltamente al lado del Gobierno".
Fijémonos en los nombres de estos "excelsos intelectuales". De la lista que da Morla, sólo uno se quedó en España, en el bando republicano. Y todos, excepto Juan Ramón, salieron echando pestes de aquella República. Jiménez permaneció fiel a la idea republicana, pero a la debida distancia, porque acercarse a la fiera resultaba peligroso, como pudo comprobar por él mismo en el Madrid miliciano.
Tampoco estaban Baroja, ni AzorÃn, ni por supuesto Unamuno o Eugenio D'Ors...
Sólo quedó, les quedó, uno: Antonio Machado.