Al Excelentísimo Señor don José Utrera Molina, cuyas ideas políticas ni he compartido nunca ni probablemente compartiré jamás, pero de cuyo patriotismo y hombría de bien albergo pocas dudas, se le puede quitar la calle que tenía dedicada en Sevilla, ciudad de la que fue Gobernador civil, desde hace muchos años. Como también se la quieren quitar a don José Lora Tamayo y a otros muchos... no se sabe bien por qué ni para qué.
En cambio, las calles dedicadas a los pistoleros de la ETA pueden seguir ahí, incluso con las bendiciones de la Audiencia Nacional.
Que me aspen si lo entiendo.