
T. S. Eliot prefería denominarla como la roca.
Pero G. K. Chesterton la comparaba mejor a un mapa:
"No hay otro caso de institución inteligente continua que haya estado pensando sobre el pensamiento durante dos mil años. Como es natural, su experiencia abarca prácticamente todas las experiencias, y en especial prácticamente todos los errores. El resultado es un mapa en el cual se hallan señaladas con claridad todas las calles cortadas y las carreteras en mal estado, todas las vías que la mejor de todas las pruebas ha demostrado que son inútiles: la prueba de aquellos que las han recorrido."
(en Razones para la fe, Barcelona, Styria, 2008, p. 37. En la foto, con su esposa Francis)