Ayer, en mi domicilio del pueblo, encontré un aviso de correos. Procedencia: Tusquets Editores. Enseguida me imaginé, y me alegré por, de qué se trataba. Así que fui corriendo a la oficina de correos (en realidad fui rodando lentamente entre los atascos) a recoger el paquete. Por desgracia, el funcionario me informó de que, siendo el aviso del mismo día, no podría recogerlo hasta el siguiente. Pero no volveré por el pueblo hasta el viernes de la semana que viene. Así que tendré que esperar una semana para oír la luz. Schade.