Leo en el blog de Carmina que en Alcalá de Guadaíra, mi pueblo, han prohibido el paso por el camino de los ingleses, en la Dehesa de Bulnes. El paraje, que como dicen en Carmina es de una belleza extraordinaria, fue uno de los territorios de mis juegos de infancia, donde me rasguñaba las manos y los brazos cogiendo espárragos silvestres entre los lentiscos.
Supongo (no sé si habrá alguna vereda real que permita el paso, al ser de dominio público, por esos terrenos) que los propetarios pueden legalmente prohibir el acceso. En otros países incluso te pueden descerrajar un disparo por entrar sin permiso en una propiedad privada. Pero, desde luego, es una pena: la Dehesa de Bulnes es parte del paisaje sentimental de muchos, muchísimos alcalareños.